domingo, 21 de junio de 2009

Ilión (el asedio y la rebelión) y Olympo (la guerra y la caída)

De Dan Simmons. Ediciones B 2006 y 2009. Traducción de Rafael Marín.

En mi humilde opinión, el problema que tiene Dan Simmons autor de Ilión y Olympo es que es demasiado bueno. Cualquier otro autor que escribiese la saga de Hyperion y ahora esta saga de Ilión y Olympo sería un autor de culto, reconocido, pero sólo para paladares entrenados. Pero Dan Simmons es tan endiabladamente bueno que es capaz de convertir una historia de culto repleta de extrañeza en una entretenida saga de aventuras. No preguntéis cómo pero en Ilión y Olympo conviven la acción de la guerra de Troya, con sus héroes y dioses en versión de tecnólogos “cuánticos”, junto con robots autoevolutivos del espacio exterior, posthumanos, avatares varios y la vieja humanidad como eloi o idiotas, ignorantes, sanos e ingenuos. La trama es múltiple, converge y diverge, una especie de novela río, compleja y no lineal.

En la última parte de la saga y como comienzo de una explicación se incorporan ideas de los desvaríos postcuánticos más descabelladas y sugerentes de los que dispone la especulación científica a día de hoy.

Primero releyendo Ilión, olvidada tras devorarla una primera vez, a la espera de más de 2 años para la aparición en la edición de bolsillo de los 2 tomos de Olympo y, tras su aparición, la lectura de estos, he ido descubriendo creo que una de las novelas más desbordantes de ciencia ficción que nunca leí, por número de personajes desarrollados, contextos, misterios, conceptos, especulaciones científicas e imaginación. Moravecs autoevolutivos, dioses, posthumanos, calibanes (curioso anagrama de caníbal), criaturas varias, y seres extraños de otros universos, como una buena novela del género fantástico pero en formato ciencia ficción. Además, referencias y guiños a Shakespeare, Proust … Entre ellas el soneto 53 del gran Bardo que no puedo resistirme a reproducir:

“¿Cuál es tu sustancia, de qué estás hecha,
que millones de extrañas sombras te atienden?”


En fin, una obra maravillosa y desbordante, que se cierra bien aunque el lector se queda con la sensación de que quizás no todos los misterios planteados se han resuelto. Habrá que dejar pasar un tiempo y leerla otra vez e ir anotando misterios para comprobar si han sido resueltos en la conclusión. Será un placer.


Alguna incongruencia en la trama de la segunda parte (Olympo), quizás debida a la traducción.

El único pero es para la edición española con la injustificable separación de cada una de las dos partes (Ilión y Olympo) a su vez en dos novelas cada una dando el resultado de 4 libros.

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